326 – Pollo campero

Nos adentramos en las Finales de Conferencia y demás cuestiones planteadas por ustedes en los comentarios. Para que contaros más, si lo vais a escuchar (o no) ponga lo que ponga por aquí.

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323 – Nunca contentos con nada

Aterrizamos (unos más que otros) en la segunda ronda de Playoffs, con mucho baloncesto, pocas variedades, y menos minutos de los habituales por el mismo dinero.

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322 – The Chanza Brokers

Los castellanos contentos porque os damos casi tres horazas de mandanga «analizando» los primeros partidos de las primeras series de las eliminatorias por el título (también conocidas como Playoffs), pero David nos recrimina que con semejante longitud, poca gente llega al final, lo cuál sería una pena, porque ahí hemos guardado lo más mejor.

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321 – Estardepieapagado Castellano

Repasamos las eliminatorias por el título y sellamos el expediente del SEPE de Budenholzer, Griffin y compañía en un episodio que es la viva expresión auditiva de una torrija cruda.

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PO Desde El Sofá (XVI): La serie de la marmota

Boston está a un partido de Los Finales después de lograr la décima victoria en casa, dónde todavía nadie ha podido meterles mano. Y como no podía ser de otra manera en esta serie de la marmota, el partido volvió a ser poco disputado, con el equipo visitante muy por debajo de las prestaciones esperadas.

Horrible partido de Cleveland, dónde por no salvarse, no lo hizo ni siquiera LeBron, y ahora los Cavs tienen por delante otros dos partidos más (o uno sólo) de eliminación, que se unen al G7 que ya jugaron contra Indiana, en un camino que se les está haciendo terriblemente tortuoso. Sólo James y Love alcanzaron dobles cifras en anotación, Smith estuvo igual o peor que en su terrible G2, Thompson, de más a menos, pasando de imán a estorbo, Hill anónimo y Clarkson chupón irredento después de empezar con mucho acierto. Para sumar en semejante panorama, Lue decidió por ejemplo no contar con Korver, quizá el tercer jugador más fiable de su plantilla, en todo el primer y tercer cuarto.

Los Cavs han logrado en varios partidos de estos Playoffs no perder prácticamente ni un balón, pero ayer se dejaron atrás 15, muchos convertidos en puntos a la contra por Boston: maná del cielo en un partido feote en el que a ambos equipos les costó un horror anotar. James empezó encontrando la manera de agujerearla defensa de cambios de los Celtics, buscando quedarse con Rozier en el poste bajo, para después, mandar un pase al hombre libre que quedara cuando le sustituían a Scary Terry por un defensor más alto, pero a medida que los minutos pasaban, los Celtics fueron más selectivos en los cambios y estuvieron mejor en las líneas de pase, ahogando la vía más clara de baloncesto colectivo que tenían los Cavaliers. Ni siquiera les apareció el pulso tras un encontronazo en el segundo cuarto entre Nance y Morris, jugada que les dio 4 puntos, pero no les espoleó.

Pese a no estar tan brillantes como al inicio de la serie, en comparación con Cleveland, los Celtics fueron ese equipo más preciso y muy superior físicamente, tanto por planta como por esfuerzo, que vimos en los dos primeros partidos. Volvió Baynes al quinteto titular, y la diferencia casi nunca bajó de la decena desde que la abrieron en el primer cuarto. La estrella del partido fue Jayson Tatum, con un 24-7-4, en el que incluyó canastas de buen grado de dificultad y mayor aún nivel estético, y una naciente destreza con el pase. Smart mostró su mejor cara, acertando con el triple, dirigiendo de manera efectiva ante un equipo que le presta demasiada atención, e incordiando como siempre en defensa, y Horford, aunque no pudo marcar diferencias con su juego al poste bajo, y dejó posesiones en la mesa en el último cuarto con los Celtics casi más preocupados de agotar el reloj que de seguir consiguiendo buenos tiros, volvió a ser el comodín y director de orquesta, acabando con el mejor +/- del equipo.

Si se sigue repitiendo la serie,  el próximo partido debería ser paseo militar de Cleveland, pero ojo al factor cansancio: después del descanso entre G2 y G3, vamos a por el cuarto partido (con dos viajes por medio) en 7 días, con las rotaciones reducidas a su mínima expresión. Los Celtics emplearon ayer sólo 7 hombres, y en los Cavaliers se movió el banquillo por aquello de que nadie cumplió las expectativas, pero aquel que juegue bien puede hincharse a minutos. Y LeBron volvió a parecer aquel hombre cansado, racionando la reserva, de la recta final contra Indiana. Con la serie ya en la «détente» táctica, este tipo de factores cobran el doble de importancia.

Aquí estaremos (o no) para contarlo.

Sofi del día: La ABC mostró una pregunta pre-grabada a Tatum a pantalla partida en la que elogiaba a su jugador favorito: Kobe Bryant. En ese momento tuvo una mala pérdida, seguramente su peor acción del partido. ¿Casualidad?

PO Desde El Sofá (XIV): Cajón de sastre

Hoy saltamos la estructura original de las crónicas para soltar unos cuantos pensamientos deslavazados sobre los dos primeros partidos de los Finales de Conferencia.

  • Empezamos por la primera, la del Este, que tiene hoy su reanudación. Los Cavs han mostrado en estos Playoffs sus dos caras (sobre todo en ataque, en defensa este año es la del hermano feo de los Calatrava permanentemente), y esta vez toco la mala. Y si Indiana casi se la pinta, que no harán con ella los Celtics, un equipo con todos los atributos positivos de los Pacers, y alguno más. Al igual que su primer rival en estos Playoffs, si hubiera que destacar algo de Boston, sería para mí también la versatilidad de su ataque (sobre todo sin Baynes). Todos los jugadores de su quinteto titular son una triple amenaza: pueden pasar, tirar o botar sin problemas, y están dispuestos a ello. Ninguno tiene una debilidad acuciante ni miedo de utilizar sus armas. Puede que no haya un tirador de élite o un creador de tiro perfecto entre ellos, pero a ninguno le va a dar vergüenza de iniciar o acabar una jugada como buenamente pueda. Esto les hace impredecibles por un lado, y peligrosos atacando emparejamientos o eslabones débiles: no puedes esconder un defensa en ninguno de ellos. Esta claro que preferirás forzar a ciertos jugadores a hacer ciertas cosas, y hay ciertos momentos que se congelan un poco, pero cuando hay un nivel de competencia mínimo en todos los aspectos, y no hay opción verdaderamente mala para el ataque rival, tienes un problema. En defensa también tiene un planteamiento similar al de Indiana, con una vuelta de tuerca: físicos, peleones, luchando los bloqueos y cambiando sólo cuando es necesario e inevitable, volviendo a cambiar incluso detrás de la jugada si el emparejamiento en el poste bajo es demasiado desfavorable. Defendiendo a LeBron con un sólo hombre, pero con ayuda alerta y bien posicionada, para cuando sea estrictamente necesario. Y sabiendo que James encontrará al hombre libre en cuanto vea venir el segundo defensor, por lo que más vale que haya alguien en camino cuando el pase llegue allí. LeBron tomó la decisión correcta rápidamente siempre que los Celtics le tiraron el dos contra uno, pero ese atacante nunca tuvo un tiro liberado, porque alguien apareció en todo momento para ponerle las cosas difíciles.
  • Además de un talento aún mayor y de la diferencia entre McMillan y el mago Stevens, Boston es mucho más peligroso que Indiana, porque su baloncesto sí puede ser verdaderamente aposicional. Los Pacers, con Collison por abajo y Sabonis y Turner por arriba, no podían ser 100% intercambiables. El quinteto titular del G1 de los Celtics, añadiéndole a Smart como sexto hombre, está cerquísima de ese ideal. Además son un equipo mucho más democrático en ataque: Indiana dependía demasiado al final de Oladipo, pero Boston no es el equipo de nadie. Sólo en un par de ocasiones un jugador ha alcanzado la barrera de los 30 puntos, pero raro es el día que tres o cuatro de sus jugadores no lleguen a los 20. Pueden permitirse un mal día de cualquiera porque nadie es imprescindible, y todos están enchufados y con ritmo. En ese sentido la baja de Irving no se acusa tanto como debería.
  • Otra cosa que es diferencial y les da ventaja en comparación con Indiana es que tienen muchos más jugadores de tamaño similar al de LeBron para tirarle encima en defensa. Poder emplear varios pares en el mismo atacante siempre es útil, para repartir cansancio y faltas. Pero además con James, la defensa por comité tiene un valor extra. Extremadamente analítico, como demostró en la rueda de prensa,  una de sus mayores virtudes es su tremenda habilidad para entender el juego y saber lo que va a pasar. Mantenerle en continúa rotación de defensores, mientras todos ellos estén capacitados, hace más difícil para él encontrar puntos débiles y patrones que explotar. El mejor defensor de James es y será siempre él mismo, pero los Celtics están en una posición para enfrentarse a él en la que muy pocos se han encontrado.
  • Marcus Morris, dos faltas en tres minutos. Stevens le deja en pista. Finaliza el partido con 34 minutos jugados y tres faltas. McMillan pudo costar a su equipo un partido en una eliminatoria que fue a 7, por sentar a Oladipo en la misma situación. Los Celtics no van a cometer el mismo error.
  • Parece que los Cavs van a salir con Thompson de inicio, en parte, para obligar a que Baynes esté en pista, y que los Celtics no sean esa entidad polimorfa indestructible que les machacó en el primer encuentro. Con el australiano en pista los Celtics tuvieron un +17 bastante reshulón en el primer partido, pero comparado con el resto de principales de la rotación de Boston es a lo mejor que pueden aspirar. La esperanza de los Cavaliers, si los Celtics no pican en hacerse grandes y prefieren mantenerse versátiles, es atacar el rebote ofensivo, una antigua debilidad de Boston, que este año parece mucho más controlada. Veremos si surte efecto esta argucia táctica, y cuándo ajusta Stevens: si lo hace de inicio, o espera a ver qué ocurre.
  • Vaya pedazo de Playoffs se está cascando Al Horford, haga lo que haga, parece imposible que salga mal, y es la encarnación personal de los dos atributos que hemos destacado en este equipo: lo versátil y lo impredecible viven en El Estabilizador. Y Jayson Tatum es increíble: los Celtics pueden tener dos estrellas y muchos millones en cabestrillo en el banquillo, pero en pista tienen otras dos indiscutiblemente.
  • Dicho todo esto, y habiendo echado todas las flores posibles a Boston… si hay un equipo del que no me preocupa si pierden por 1 ó 35, ese es Cleveland. Han vivido entre la espada y la pared con demasiada frecuencia, tienen tendencia a desconectar ante la adversidad presente para preparar la oportunidad futura, y han hecho callo con derrotas vergonzantes en batallas de guerras que finalmente ganaron. El golpe psicológico del primer partido lo vería mucho más preocupante de ser al revés. Además, no hemos de olvidar que los Celtics están intratables en casa (8-0 estos Playoffs), pero se hacen mucho más pequeños fuera (1-4, y en el único partido que ganaron hubo confetti en el suelo celebrando prematuramente la victoria de su rival), cuando se cambian las tornas en el acierto con el tiro y las jugadas más complicadas. Se me antoja imprescindible un 2-0 que mantenga la ventaja de campo para Boston, mientras que para los Cavaliers un 0-2 sería el típico déficit manejable con el que están acostumbrados a lidiar, con la eliminatoria volviendo el sábado, con tres días de descanso, a su terreno. Muy poco importará la soba del primer partido si roban este segundo, y el verdadero golpe Boston no lo daría hasta que ganara uno en Cleveland. Para mí, por simple respeto a los mayores, aunque jueguen peor y se vea que lo tienen crudo, los Cavaliers siguen siendo favoritos. Ahora bien, sí vuelven a Boston con un 3-1, para mí sí habrán cambiado las tornas y me bajaría de ese barco más rápido que el capitán Schettino. Los Celtics tienen que no perder la eliminatoria esta noche, y ganarla en uno de los dos próximos encuentros.
  • Cojamos el avión a la otra costa: con qué poco aparentemente los Warriors ganaron claramente a Houston. Durant y Thompson lo hicieron parecer fácil, la defensa de Houston sin balón de por medio fue atroz, y los secundarios de los Rockets no dieron la talla. Queda mucho por jugar, pero este primer partido es la típica apertura de serie corta.
  • El plan de los Warriors pareció bastante claro: no nos preocupa que Paul y Harden jueguen uno contra uno, incluso les vamos a dejar que apunten a quien quieran (Looney y Curry, por orden de preferencia), pero no nos van a desorganizar, ni vamos a dejar que sus compañeros nos den la puntilla. Que la defensa individual lo haga lo mejor que pueda, y si no está Capela en pista, Draymond Green (partidazo el suyo) aparecerá bajo la canasta, pero el resto, que no suelte un tirador para ayudar. Houston sacó buen rédito de los aclarados, pero no lo suficiente para seguir el ritmo de Golden State. Sin el extra de eficiencia de los triples desde la esquina o de los mates de Capela, los Rockets no van a llegar a anotar como los Warriors, especialmente si no son capaces de defenderles de manera precisa.
  • Las canastas de Durant (imperial) fueron prácticamente inevitables. Así es la vida, aplaudes y te vas. El verdadero problema, y así lo reconoció D’Antoni, fueron las de Klay Thompson. No puedes dejar que se te pierda por la pista uno de los mejores tiradores de la Historia como si fuera Marcus Smart. La defensa de cambios de los Rockets puede ser impecable sobre el balón, pero ayer estuvieron terribles lejos de él, con errores de esfuerzo y comunicación durante todo el partido. Durante la temporada regular puedes flojear en el lado débil, que la gran mayoría de las noches nadie te va a castigar duramente por ello. Pero esto es el jefe final del videojuego, así que o espabilan, o Harden puede volver prontito a hacerlo llover con Travis Scott en el Dreams.
  • Tampoco sobre el balón estuvo bien Harden, que dejó que un Curry mermado le rebasara como un runner pasa a las abuelas por la calle. Entiendo que guarde energía, y está claro que acabó el partido habiendo dado todo lo que tenía, pero quizá tendría que reservar un poco más en ataque, que para eso trajeron a Paul. No tengo acceso al número exacto de jugadas que protagonizaron cada uno, pero 40 finalizaron con tiro, asistencia o pérdida suya, por tan sólo 24 de CP3, y me da la impresión de que si añadimos a la ecuación las asistencias potenciales (tiros fallados) y jugadas con más pases posteriores, la diferencia sería aún mayor. Estuvo más efectivo y eficiente que el base, pero en defensa y al final del partido pagó el precio.
  • Los Rockets estuvieron también flojísimos con los tiros rápidos de los Warriors: no es cosa sólo de la defensa de las contras, donde es comprensible que pierdan emparejamientos y sucumban en la confusión, y en la estuvieron indudablemente flojos. También en situaciones que deberían ser ataques a media pista, los Warriors lograban tiros cómodos (para su nivel de excelencia), tras bote o con un simple pase, sin tener siquiera que poner un pie dentro del arco. Es Golden State: Durant, Thompson y Steph son una amenaza tan pronto como pisan la línea de medio campo, nada de esperarles atrás plácidamente.
  • Prácticamente la única jugada «elaborada» que ejecutaron con éxito los Rockets fueron los pick’n’roll con un jugador exterior, en los que Harden penetraba con fuerza y obligaba a Green a dar un par de pasos adelante, dejando espacio para el pase a Capela cerca del aro. Apenas jugaron el 2 contra 2 con Capela directamente, lo que me da que pensar que tienen miedo de que Green lo destruya. O simplemente, consideraron mejor seguir aprovechando los aclarados favorables que los Warriors estuvieron dispuestos a concederles toda la noche. Aunque te debería mosquear cuando el equipo rival se queda en una situación aparentemente perjudicial toda la santa noche, y parece importarle bien poco.
  • Como ocurre con el LeBronSistema, el HardenSistema y el CP3Sistema necesitan un mínimo de apoyo para llegar a puerto a estas alturas de la temporada. Gordon no se entonó hasta el final, Anderson tiene que ser capaz de calentarse en la única ventana que parece que le van a dar (los minutos de West en pista) y Mbah-a-Moute fue un desastre, fallando triples y bandejas por igual. Houston tuvo la buena idea de atacar con bote el closeout desesperado las (pocas) ocasiones en las que generaron un triple desde la esquina, pero no culminaron, y al final es meterlas o irte a casa.
  • Mucho se ha hablado, tanto en Cleveland y Houston de cómo tanto aclarado puede suponer que los jugadores secundarios estén sin ritmo y confianza cuando les llega su turno, mientras que en Golden State y Boston, al estar mucho más implicados, pueden ser más eficaces. Cavaliers y Rockets llevan toda la temporada, incluso años atrás, jugando así, y siendo de los mejores ataques, no sólo de la temporada, sino de la Historia. Aunque haya noches que les suceda esto, por regla general, no ha resultado un impedimento. Houston estuvo mucho peor en defensa que en ataque, si perdieron por algo el partido fue por esto, no por tanto aclarado.