PO Desde El Sofá (XVI): La serie de la marmota

Boston está a un partido de Los Finales después de lograr la décima victoria en casa, dónde todavía nadie ha podido meterles mano. Y como no podía ser de otra manera en esta serie de la marmota, el partido volvió a ser poco disputado, con el equipo visitante muy por debajo de las prestaciones esperadas.

Horrible partido de Cleveland, dónde por no salvarse, no lo hizo ni siquiera LeBron, y ahora los Cavs tienen por delante otros dos partidos más (o uno sólo) de eliminación, que se unen al G7 que ya jugaron contra Indiana, en un camino que se les está haciendo terriblemente tortuoso. Sólo James y Love alcanzaron dobles cifras en anotación, Smith estuvo igual o peor que en su terrible G2, Thompson, de más a menos, pasando de imán a estorbo, Hill anónimo y Clarkson chupón irredento después de empezar con mucho acierto. Para sumar en semejante panorama, Lue decidió por ejemplo no contar con Korver, quizá el tercer jugador más fiable de su plantilla, en todo el primer y tercer cuarto.

Los Cavs han logrado en varios partidos de estos Playoffs no perder prácticamente ni un balón, pero ayer se dejaron atrás 15, muchos convertidos en puntos a la contra por Boston: maná del cielo en un partido feote en el que a ambos equipos les costó un horror anotar. James empezó encontrando la manera de agujerearla defensa de cambios de los Celtics, buscando quedarse con Rozier en el poste bajo, para después, mandar un pase al hombre libre que quedara cuando le sustituían a Scary Terry por un defensor más alto, pero a medida que los minutos pasaban, los Celtics fueron más selectivos en los cambios y estuvieron mejor en las líneas de pase, ahogando la vía más clara de baloncesto colectivo que tenían los Cavaliers. Ni siquiera les apareció el pulso tras un encontronazo en el segundo cuarto entre Nance y Morris, jugada que les dio 4 puntos, pero no les espoleó.

Pese a no estar tan brillantes como al inicio de la serie, en comparación con Cleveland, los Celtics fueron ese equipo más preciso y muy superior físicamente, tanto por planta como por esfuerzo, que vimos en los dos primeros partidos. Volvió Baynes al quinteto titular, y la diferencia casi nunca bajó de la decena desde que la abrieron en el primer cuarto. La estrella del partido fue Jayson Tatum, con un 24-7-4, en el que incluyó canastas de buen grado de dificultad y mayor aún nivel estético, y una naciente destreza con el pase. Smart mostró su mejor cara, acertando con el triple, dirigiendo de manera efectiva ante un equipo que le presta demasiada atención, e incordiando como siempre en defensa, y Horford, aunque no pudo marcar diferencias con su juego al poste bajo, y dejó posesiones en la mesa en el último cuarto con los Celtics casi más preocupados de agotar el reloj que de seguir consiguiendo buenos tiros, volvió a ser el comodín y director de orquesta, acabando con el mejor +/- del equipo.

Si se sigue repitiendo la serie,  el próximo partido debería ser paseo militar de Cleveland, pero ojo al factor cansancio: después del descanso entre G2 y G3, vamos a por el cuarto partido (con dos viajes por medio) en 7 días, con las rotaciones reducidas a su mínima expresión. Los Celtics emplearon ayer sólo 7 hombres, y en los Cavaliers se movió el banquillo por aquello de que nadie cumplió las expectativas, pero aquel que juegue bien puede hincharse a minutos. Y LeBron volvió a parecer aquel hombre cansado, racionando la reserva, de la recta final contra Indiana. Con la serie ya en la “détente” táctica, este tipo de factores cobran el doble de importancia.

Aquí estaremos (o no) para contarlo.

Sofi del día: La ABC mostró una pregunta pre-grabada a Tatum a pantalla partida en la que elogiaba a su jugador favorito: Kobe Bryant. En ese momento tuvo una mala pérdida, seguramente su peor acción del partido. ¿Casualidad?