Episodio III

Wow… nos quedamos cortos. Con salud, descanso y la posibilidad de hacerse tan pequeños como deseen porque a ese convento que es la temporada NBA ya le queda poco, los Warriors han hecho dos partidos de un dominio exasperante para aquellos que esperábamos una serie larga de partidos competidos. Pero aún así, han rendido a un nivel que ha hecho deliciosos unos enfrentamientos tan desiguales.

El problema es que tras un primer partido con mucho que remendar, los Cavs hicieron un segundo todo lo libre de errores que es posible a estas alturas, y los Warriors los aplastaron sin ser ni mucho menos perfectos. Perdieron el balón 20 veces, y Green sólo jugo 25 minutos en los que tuvo que estar muy alerta, y aún así la diferencia pareció insalvable. Están (mal)tratando a Cleveland como los Cavs hicieron con todos sus rivales en el Este.

La serie llega a Cleveland y ese factor cancha es la gran esperanza, porque un 3-0 la heriría muy profundamente. En anticipación al partido de esta noche, unas notas sin mucho orden ni concierto:

  • El MVP de los Warriors está siendo su defensa. Cleveland vive del uno contra uno y de castigar las ayudas rivales y frente a Golden State no pueden utilizar ninguna de las dos cosas. Klay Thompson, Kevin Durant y Draymond Green sobre todo, están siendo magníficos defendiendo uno contra uno, lo que les está permitiendo tener que ayudar lo justo, pero incluso cuando lo hacen es con buen criterio… y dándole tiempo a recuperar. Hay muchos comentarios sobre por qué LeBron no está jugando más en el poste bajo y aunque cierto es que a falta de otras alternativas deberían probarlo, y quizá funcione, no es una idea tan buena como otros años. Las gran ventaja de LeBron de espaldas es que no puedes defenderle con un solo hombre, y si lo haces, encuentra siempre de dónde viene la ayuda. Con Durant o Green intercambiándose en los papeles de hombre que le marca y hombre libre a la caza del pase errante, los Warriors están todo lo cerca que se puede estar de defender a LeBron ahí sin desordenarse. Entiendo que no hayan querido forzarlo, pero no tienen muchas avenidas más.
  • Love no está haciendo una mala serie (¡21 rebotes el primer día! ¡27 puntos el segundo!) y no hay duda ni debate este año sobre si debe jugar o no… pero yo tampoco diría que su actuaciónestá siendo “buena“. Aún así está siendo probablemente el segundo mejor Cavalier de la eliminatoria. Alguien con acceso SportVU podría sacar una estadística sobre el número de canastas logradas por los Warriors en las que Love aún no ha llegado a su propia zona, y alucinaríamos.
  • Todo el mundo quiere que Cleveland juegue más rápido… menos ellos mismos. Aunque tienen que seguir persiguiendo todas las oportunidades posibles a la contra, lo cansados que se les veía en la segunda parte del partido (¡Shumpert con calambres!), y cómo tuvieron que dejar de correr y atacar el aro por agotamiento les tiene que hacer replantearse las cosas. Cada vez que puedan salir rápido y anotar fácil y sin oposición deben hacerlo. Pero eso debería ser cosa de cualquier equipo y ante cualquier rival: hasta el Club Baloncesto Instituto Fertilidad Clinicas Rincon Cadete B tiene la obligación civil y moral de ir a tumba abierta a por las bandejas más fáciles. La diferencia es qué haces si esa primera oportunidad no se materializa: los Warriors si no anotan en 7 segundos o menos lo intentan inmediatamente para que sea en 10, 13… los Cavs a lo mejor tendrían que parar un poco más, por muy complicado que sea anotar a Golden State a media pista: al final tienen que hacerlo igual, porque se les ha acabado la gasolina, y ahí sí que es misión imposible.
  • Lue ya ha quemado los cartuchos de jugar con un solo hombre alto y LeBron de pívot sin ningún éxito. Ya lo avisábamos en la previa en dos formatos, podcast y texto: la llegada Durant con la configuración actual de la plantilla de los Cavs les iba a permitir a los Warriors ganar siempre la guerra de emparejamientos. Cleveland no puede hacerse pequeño sin quedar con menos tamaño, menos rápidez, menos vigor, menos tiro: menos todo que los Warriors. Y si manteniéndose grandes ya perdían terreno el año pasado, imagina este… A la plantilla de los Cavs le falta un McGee para que Lue pueda hacer la del científico loco y probar un plan Z: no es que tuvieran muchas opciones, pero rellenaron el final del banquillo con los Jones y similares y seguro que ahora que ha fallado casi todo no les importaría haber pensado un poco más fuera de la caja. No vas a remontar unas Finales a los Warriors con Wayne SeldenHollis Thompson o el mismo DeAndre Liggins que ya tenían en plantilla, pero Lue se quedaría más tranquilo dando fe de que lo probó todo.
  • No sólo es la llegada de Durant por Harrison Barnes: los Warriors han cambiado en la práctica también a Seth Curry por Steph Curry. Regalo un llavero del Larry O’Brien al que sea capaz de encontrar jugadas del base en los pasados Finales en las que penetre hacia el aro sin dar grima (y dándola se pueden contar con los dedos de las manos). Muy probablemente por su lesión, Curry el año pasado dejó la conducción aparcada en Playoffs y los muy poquitos momentos brillantes que tuvo (la prórroga en el G4 contra Blazers y… ¿hubo más?) se basaron en el acierto puntual de su mágico tiro, llegando al anti-clímax en el uno contra uno del último partido frente a Kevin Love. Este año la cosa es diferente y está revoltoso como nos tenía acostumbrados, ofreciendo un baile a todo el que ve en la pista. Con la ayuda de unos dobles bien hechos si es necesario también, qué coño. Que Steph vuelva a ser una amenaza en cualquier coordenada de la pista, cuando además puedes asignarle menos recursos defensivos que nunca, es una terrible noticia para los Cavaliers.
  • De lo que sí se ha dado cuenta ya Cleveland es que atacar a Curry sólo por darse el gustazo no tiene mucho recorrido. El primer partido intentaron ponerle en el pick’n’roll y no pudieron sacar mucha ventaja: si le pones el vídeo a un extraterrestre que no conociera el deporte terrícola pensaría viendo atacar a los Cavs que en el baloncesto, el objetivo no es pasar una cosa esférica por un aro redondo sino frotarse entre humanos en una extraña danza mientras uno de ellos (¿su líder?) aporrea contra el suelo esa pelota. El objetivo final de ese emparejamiento favorable es tener el camino más sencillo al aro pero los Cavs, sobre todo Irving, se olvidaban por completo de la meta. Queremos a Curry, gastamos más de media posesión, perdemos la geometría de la pista, no desordenamos a los Warriors y no hemos generado ninguna ventaja más que el uno contra uno, que a veces ni eso. ¿Y ahora qué? Y eso que la extraña manera de defender este tipo de situaciones de los Warriors les concedió alguna canasta facilísma: nunca había visto una manera de cambiar como la que utilizaron en Golden State (sobre todo frente a LBJ) en la que Curry primero se anticipaba al cambio, para luego descambiar y recuperar a su hombre mucho después. No sé qué querían conseguir pero estaba claro que estaba preparado porque se repitió en varias jugadas, no fue improvisación. Y aún con errores garrafales de comunicación que regalaron puntos, para los Warriors el rédito de todo este juego dentro del juego fue positivo.
  • Ya en el segundo partido los Cavs cambiaron un buen número de esas posesiones amorfas por más balones a Kevin Love, lo que unido al buen ritmo que tuvieron cuando aguantaron físicamente les permitió competir al menos la primera parte. Los Warriors jugaron con fuego el primer día en el que Green dejó la correa muy suelta a Love: lo trató como si en vez de uno de los mejores tiradores de la Liga fuera Tony Allen, y aún así, salvo un par de triples, vivieron para contarlo, porque Cleveland estaba muy ocupado tratando de hacer defender a Curry poniendo bloqueos con JR Smith. En el segundo partido fueron mucho más racionales con las ayudas del hombre de Love y aún así Kevin lo hizo mucho mejor en ataque, porque contaron con él y no lo usaron como un mero señuelo.
  • Precisamente, la ventaja del hero-ball, del baloncesto de aclarado, es su simplicidad. No te tienes que romper la cabeza, como repite Mark Jackson constantemente “Good D, better O“. Los Warriors están muy bien plantados y para desdibujarlos necesitas que tengan miedo de lo que puedes hacer. Cuando los Cavs dejen de jugar al pinto pinto gorgorito, y empiecen a atacar de verdad a su par, cuando los Warrios la sientan en el pesho, empezarán a suceder cosas. Para bien o para mal.

Hay mucho que contar en la serie, pero estamos a un rato del siguiente partido, y la comida de mañana no se va a hacer sola, señores. Nos queda tan poquito baloncesto que sería una pena que se acabara tan pronto, así que esta noche más de LeBron que Gloria, tú. Eso sí, tengo claro que dentro de 30 años le estaré contando exaltado a los nietos de mis amigos que vi jugar a estos Warriors. Y tú también lo harás, hater.