He Doesn’t Have Game

A pesar del parón del All Star, algo que ha hecho que apenas hayamos visto a Rambis dirigir un partido, las sensaciones que deja el equipo con el cambio de entrenador son similares. Rambis es un técnico continuista, no solo en esquema de juego sino sobre todo en rotación y manera de manejar los partidos. Yo ya dije que dentro de un mes echaríamos de menos a Fisher y el partido contra Wizards no contravino esa teoría. Entre los motivos de Jackson para largar al paquete de Derek intuí el hecho de que el entrenador no se comportara como un entrenador sino en ocasiones como un jugador más. A mi me da igual a quien se cepilla Fisher pero sí que coincido en que hay que mantener una compostura distinta cuando diriges a un grupo de hombres al éxito que cuando formas parte de ese grupo de hombres. No voy a entrar en teorías corporativas para las que hay millones de libros y agregados sobre el liderazgo y esas ponzoñas, no me importa y  no quiero que me hagan perder ni un segundo pero reitero, a Fisher le ha faltado entereza y madurez en ese aspecto.

Dicho eso, el equipo no funcionaba en la pista y Rambis no va a cambiar nada, sospecho. No se hasta que punto Rambis será capaz de imponer u organizar la mermelada para que quede bien sobre la rebanada de pan, quizás el que no sea un díscolo sirva para que los profesionales le sigan un poco más el rollo pero tampoco me ha dado la sensación de que Rambis sea la farola que mas ilumina de la calle; ni si quiera me ha dado la sensación de que sea un haz de luz constante. La broma esa de los estados de ánimos para el deporte del balompié me cuadra perfectamente con la situación de la plantilla. Son jugadores válidos y solo necesitan creer en sí mismos y en lo que hacen, además de sacar unos cuantos partidos adelante. Otra de las cosas que dejó caer el viejo ese de los anillos que ya no entrena es que Fisher no utilizaba bien a sus asistentes, dando a entender que hacía un poco lo que le salía de los cojones. Además, eso sospecho que viene de los propios asistentes, algo así como: ‘jefe, el calvo de la barba no nos hace ni caso, nosotros le habíamos dicho que hiciera otra cosa’, lo que comúnmente se conoce como llorar y hacer un poquito la cama. Y ahora, ¿a qué asistentes escuchará Kurt?

Y ahora abordaré la realidad con una poca dosis de crudeza. Tenemos una plantilla que ha demostrado ser capaz de sacar partidos adelante, con jugadores veteranos, jóvenes válidos y una estrella que cada día que pasa es peor anotador pero más capaz de involucrar a sus compañeros consiguiendo un mayor rendimiento de los mismos. Físicamente se empieza a notar el paso de la temporada, lesiones en piezas útiles dejan al descubierto la carencia más allá de la novena taquilla del vestuario, una rotación corta y agitatoallas de relleno, una mala gripe y sale a jugar un ser humano incapaz de competir. Arrastramos una racha lamentable, a 9 partidos del 50% de victorias y 10 partidos de una plaza en la postemporada. Con un backcourt que defensivamente hace aguas y ofensivamente cada vez soluciona menos apenas se habla de refuerzos para el puesto de base. Sin ronda y con Phil quieto en su sillón no hay un solo indicio de que se vaya a cambiar nada, salvo un técnico que rema con los mismos remos, en la misma barca y de la misma manera que el técnico anterior. Esta temporada, bajo mi punto de vista, ha terminado. No llegaremos a 40 victorias aunque nos quedaremos bastante cerca si no se lesiona nadie importante. Ahora solo queda mandarle cartas de amor a Kevin Durant o Mike Conley.