Rebote en 3D

Durante décadas, la única manera de estudiar el rebote eran utilizar los simples números totales: cuántos cogía cada jugador, cada equipo… se podía ajustar los resultados por partido, o por minuto, pero poco más.

Después, alguien con muy buen criterio (¿Dean Oliver?), se dio cuenta que el número de oportunidades que tiene cada jugador es muy diferente. El pasado miércoles, el Philly-Orlando y el Indiana-Charlotte empezaron a la misma hora, en la misma Liga y duraron el mismo número de minutos, pero en uno se cogieron un total de 85 rebotes, y en el otro 100. Hibbert o Biyombo tuvieron más oportunidades de engordar los números que Vucevic o Hawes. Así nace el porcentaje reboteador, o tasa de rebote, que no indica cuántos rebotes coge un jugador, sino cuántos se llevan de todas aquellas oportunidades que surgen cuando ellos están en pista. Durante años esto se tuvo que estimar, proporcionalmente a los minutos jugados y las situaciones que se producían a nivel de equipo, pero desde que se analizan los play-by-play posesión a posesión, es posible obtener un número exacto.

Y en ese mundo de dos dimensiones nos encontrábamos, hasta que la NBA añadió a la presente temporada una tercera: con el nuevo sistema de cámaras que han colocado en cada pabellón, y que registra en todo momento, varias veces por segundo, la posición de los jugadores y el balón, la Liga puede hacer virguerías, y una de ellas, que ha compartido con nosotros, es lo que ellos llaman oportunidades de rebote, y que se define como el número de veces que un jugador está a un metro de la pelota cuando se ha fallado un tiro, y la pelota es para quien la coja. Además, llevan la cuenta de si estos rebotes fueron disputados, o por el contrario fueron a parar a ese hombre en solitario.

En la página de la NBA que recoge las estadísticas de tracking, podéis ver todos estos números y jugar con ellos, hasta que os canséis. Nosotros vamos a combinar lo que estos números nos ofrecen para descubrir alguna cosa nueva, aunque las posibilidades son mucho más grandes:

  • Porcentaje de oportunidades de rebote o tasa de oportunidades de rebote

La NBA nos ofrece con aquello de las oportunidades de rebote la posibilidad de saber cuántas veces un jugador estuvo a un metro de un rebote en términos totales… pero sucede como en su día con el número de rebotes, no todos los jugadores tienen la misma opción de tener esa “oportunidad de rebote”. Por ejemplo, hay un rebote defensivo en juego en el 51.7% de las posesiones con Roy Hibbert en cancha, cifra que lidera la Liga con gran margen entre los jugadores habituales (DPOY alert!). En la cola está Greg Monroe: sólo en el 37.7% de las jugadas que defienden en Detroit acaban en rebote, por lo que aquellos en malos equipos defensivos están en desventaja: cogeran menos rebotes y también tendrán menos oportunidades totales.

Si hacemos algo así como el porcentaje de oportunidades de rebote, o tasa de oportunidades de rebote, podemos calcular, en qué porcentaje de rebotes de su equipo, un jugador tuvo una oportunidad de cogerlo, es decir, estuvo a un metro o menos del balón. Y ahí, sigue ganando Kevin Love. El de los Wolves, convierte un 48.2% de los rebotes que hay en pista en una oportunidad de rebote. El siguiente jugador habitual (Adrien, Humphries o Gobert se cuelan por el medio), es KG con un 44.3%, una distancia bastante importante.

El mayor engañador si comparamos estos resultados con los de la lista de rebotes defensivos por partido es Blake Griffin. Tercero en capturas, con 8.7, sólo se acerca a por una oportunidad de rebote en el 34.8% de los fallos rivales con él en pista. Naturalmente, de engaño nada. para tener ese lugar en la clasificación general tradicional, convierte un gran número de esas oportunidades (el 75.5% de rebotes por oportunidad es el número 1 entre hombres altos) pero también se ayuda de jugar bastantes minutos, en un equipo que además concede muchos rebotes. Cosas así nos ayudan a poner en perspectiva los números, y hacer un perfil más detallado sobre cómo consiguen los jugadores barrer los tableros.

  • Tasa de carga del rebote ofensivo

Recoger o no rebotes en ataque es una cuestión casi filosófica. Hay equipos que desprecian hacerlo para volver más rápido a defender, mientras que para otros es parte importante de su juego. La tasa de rebote ofensivo de un equipo, nos permite conocer muy bien cómo enfocan ellos esa cuestión.

Toronto, Detroit y Chicago están liderando la Liga en tasa de rebote ofensivo, y San Antonio, Atlanta y Miami, cierran la lista. Pero esto ya lo sabíamos en 2D. A lo que nos puede ayudar la nueva dimensión es a saber si los equipos no barren el tablero en ataque por decisión propia… o porque sus jugadores, aunque lo intenten no lo logran. Gracias a las oportunidades de rebote, podemos conocer cuántos jugadores manda cada equipo por tiro fallado.

Los resultados no difieren mucho pero seguramente se ajusten aún mejor a la realidad. Algún jugador de los Bulls tiene una oportunidad de rebote ofensivo cada 1.7 tiros fallados, y le siguen en la tabla Toronto y Denver. A la cola, Miami, donde solamente en una de cada 3 ocasiones alguien carga los tableros. Se cuelan segundos por la cola los Lakers, y luego San Antonio.

Además, Miami, cuando va a por el rebote ofensivo, va. Tienen el mejor porcentaje de rebotes ofensivos por oportunidad, logrando apropiarse el 57.1% de las oportunidades. De hecho, si lo pensáis un poco es natural, que esta clasificación sea inversa a la otra: los equipos que más oportunidades tratan de crear, menos probabilidad tienen de conseguirlo, porque se encontrarán rebotes cada vez más disputados, mientras que otros apuestan sólo por los fáciles.

De hecho, de los 10 equipos que más cargan el tablero en ataque, 7 están entre los 10 peores capturando las oportunidades que pasan a un metro de ellos, y sólo dos, Portland y Toronto, están en la parte baja del Top 10, por los que los podemos considerar los mejores reboteadores ofensivos calidad/precio del mercado.

  • Jugador más descompensado

Como siempre recomendamos, las estadísticas hay que tratarlas en su contexto. Y a veces, hay jugadores que tienen la obligación de cargar el rebote ofensivo, pero se ocupan de otras tareas en defensa. En otros casos, me temo que hay un poco de predilección por el ataque. Eso lo evaluáis vosotros, y nosotros presentamos los números.

Joel Freeland es el único jugador que crea más oportunidades de rebote en ataque (se acerca a un metro del balón en el 27.8% de los tiros de Portland), que en defensa (donde sólo acude al 25.9%). Ian Mahinmi, Tony Allen, Robin Lopez y Ed Davis le siguen en la clasificación. Vemos claramente un perfil de jugador que se tiene que crear sus oportunidades en ataque barriendo los tableros, porque no forman parte del juego de su equipo.

Los que por el contrario, menos se prodigan en ataque pese a cumplir en defensa, son KG (acude a un 44.3% de los fallos en defensa, y sólo a un 9.9% en ataque), Dirk Nowitzki (37.2 vs. 3.4%), y Kevin Love (48.2 vs. 17.7%). La característica común, pese a sus diferentes tasas de capturas, es lo lejos que se sitúan de la canasta rival en ataque.

  • Jugador más imponente

Hemos hablado de cómo la NBA también nos ofrecía números que ponían en contexto si un rebote fue disputado (más de un jugador estaba a un metro de él) o no. El jugador que más rebotes no disputados coge ajustados al número de oportunidades es Cousins. Los jugadores rivales deben tener algo de miedo de Boogie, o piensan en salir rápido a resguardarse del gran Isaiah Thomas, pero lo cierto es que algo más del 25%, 1 de cada 4, de los fallos de los rivales de Sacramento acaban en manos de un Cousins sin nadie en un metro a la redonda. Reggie Evans, que por lo que vemos, ya se ha ganado el respeto como reboteador, es segundo en la lista de incontestables, y Dwight Howard tercero.

De los más habituales, el que menos respeto se ha ganado es Enes Kanter. Sólo en uno cada 10 tiros, puede coger el rebote en defensa tranquilo.


Recordad, que aunque ya tengamos estadísticas sobre el rebote en 3D, esto todavía no es carne y hueso. Hay tantos factores a tener en cuenta que influyen en lo que ha sucedido en esa oportunidad de rebote (uno de ellos, el más claro e interesante para estudiar, el box-out, o bloqueo del rival para que no pueda cargarlo) que seguimos viendo la punta del iceberg.

Pero que haya más información nunca puede ser mala noticia, y se pueden curiosear estas y muchas cosas más… ¿qué os gustaría ver a vosotros?